La idea del lugar
El espíritu del lugar
Como les ocurre a tantas personas, llegó un momento en que todo fue demasiado.
Demasiada presión.
Demasiado ruido.
Un ritmo de vida demasiado acelerado.
Nosotros —y personas muy queridas para nosotros— hemos atravesado esa prueba invisible que llamamos agotamiento o burnout. Ese momento en el que la energía se agota, en el que ya no es posible seguir el ritmo del mundo y en el que uno comprende que no puede vivir eternamente en contra de su propia naturaleza.
Por eso creamos este lugar.
No simplemente un alojamiento.
Sino un umbral.
Un lugar donde dejar las cargas, tanto las visibles como las invisibles. Un lugar para bajar el ritmo, respirar profundamente y recuperar fuerzas. Un lugar para redescubrir el silencio, la frescura de la mañana y la belleza de las cosas sencillas.
Un lugar para leer, escribir, soñar, contemplar o simplemente permitir que el tiempo vuelva a encontrar su ritmo natural.
Aquí la naturaleza no es un decorado.
Forma parte de la experiencia.
El viento entre la hierba, la luz sobre los campos, el canto de los pájaros al amanecer, el paso de las estaciones…
Todas estas presencias discretas nos invitan a volver a lo esencial.
Y luego están los animales.
Nuestras cabras, tranquilas y curiosas, a menudo se acercan a los viajeros. Y cuando un cordero decide venir hasta usted y captar toda su atención con la serena confianza de quienes viven plenamente el momento presente, ocurre algo sencillo y profundamente humano.
Un intercambio sin palabras, lleno de presencia, confianza y paz.
Quizá por eso tantos viajeros hablan de la serenidad que encuentran aquí.
Algunos vienen a descansar.
Otros a escribir, crear o reflexionar.
Y otros descubren simplemente el raro placer de no tener nada que hacer y dedicarse únicamente a vivir plenamente el instante.
La Perruche es también una Casa del Escritor.
Los libros ocupan aquí un lugar especial. La biblioteca está abierta a los viajeros y las conversaciones nacen a menudo alrededor de una novela, un poema o una historia compartida.
Aquí la inspiración nunca está lejos.
La Perruche ha sido reconocida por Booking por su excepcional hospitalidad.
Pero lo que deseamos ofrecer va mucho más allá de una simple valoración:
un lugar donde uno se sienta bienvenido, esperado y libre de ser plenamente quien es.
Nuestras habitaciones nacieron de esta intención:
ofrecer un refugio de calma, belleza y renovación para el cuerpo y el espíritu.
Bienvenidos a nuestra casa.
Tómese su tiempo.
Aquí no hay prisa.
Y quizá, a la luz de un amanecer, entre las páginas de un libro abierto o durante una conversación inesperada, algo pueda sanar lentamente…
o simplemente volver a florecer.






